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El vaivén de las olas

Deja de perseguir grandes sueños si al final no los vas a disfrutar.

De qué te sirve tanto esfuerzo si la vida al final te sabe mal.

De qué te sirve ir a la otra punta del mundo, si te molesta la postura en el avión, el cambio de la hora, el frío polar, el vaivén de las olas o el calor tropical.

De qué te sirve lograr ese sueño si no lo vas a disfrutar.

Ahora bien, si disfrutas del café en el bar de la esquina, del paseo por el jardín viejo del colegio, del griterío de los niños al pasar, de no llegar a nada a tiempo, de necesito unos cuantos clientes más para llegar a fin de mes, sin pensar en nada más…

Entonces cumple aquel sueño, sal a volar, vete al fin del mundo, y ahí disfrutarás de la postura en el avión, del cambio de la hora, del frío polar, del vaivén de las olas o del calor tropical.

Avion - copia (2)

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Maneras de aprender

El otro día estuve con Víctor Rodríguez, uno de los fundadores de la fundación Más que ideas, (https://fundacionmasqueideas.org/) un tío estupendo, superviviente de un cáncer de los de aúpa, diagnosticado en estadio IV hace años…. y ahí estuvimos, compartiendo experiencias y aprendizajes sobre todo esto.

Me sorprendió mucho ver cómo el pasar por esto de un cáncer no le otorga a uno un aprendizaje universal. Sigue leyendo “Maneras de aprender”

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Como los peces

Tu vida NO VA A SER ese instante en el que todo te va mal, en el que te duele la cabeza, te han despedido, se ha reído de ti el destino, o tienes ganas de despertar de este maldito sueño, en el que te enredas cada vez más.

Tu vida no va a ser lo que dicen tus miedos que será. Sigue leyendo “Como los peces”

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Flamante frac

Si tu vida fuese muy diferente, con un blanco horizonte de frente, luminoso y radiante como un diamante,

Si fueses capaz de soportar las inclemencias del tiempo, las tormentas de la vida y el frío polar, con una amplia sonrisa como si nada fuese mal,

Si no te diera miedo la oscuridad de las profundidades, ni tuvieras una casa que pagar, con una asquerosa hipoteca a treinta años que librar, Sigue leyendo “Flamante frac”

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¡Bienvenido lunes!

Ojalá tengas una vida repleta de lunes, de despertadores, de ¡qué pereza ir a trabajar!, de tómate el desayuno que vas a llegar tarde, de compañeros que saludar.

Una vida repleta de lunes de se me han quemado las tostadas, y muchos más de ¡qué ricas están! Lunes de saludar a las madres del cole, de salir a pasear. De hablar con tu jefe, con los clientes, o de no hablar con nadie, y quedarte en casa a trabajar. Sigue leyendo “¡Bienvenido lunes!”

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Tumor triple negativo en positivo (una noticia casera)

Quería hablaros de una noticia que salió ayer en la tele ¡y en la que yo participé!

Aquí es cuando me hincho como un pavo para deciros que vino TVE a casa, bueno, la televisión entera no, más concretamente Pilar Santana, una periodista estupenda, a hacerme una entrevista por tener el dudoso honor de ser una paciente oncológica del tumor triple negativo. (He conseguido que la tele venga a mi casa a hacerme una entrevista YEEEEPEEEE!!) Y este es el preciso momento en el que caigo en la cuenta de que este párrafo es la definición hecha letras del sabor AGRIDULCE, como el cerdo ese de los chinos. AGRI: TUMOR; DULCE: HONOR. Por lo menos riman. Sigue leyendo “Tumor triple negativo en positivo (una noticia casera)”

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Yo escribo para olvidar y aprender ¿Tú?

Ya lo digo en mi perfil de twitter, soy experta en “fracasos”, propios y ajenos, y en volver a empezar y ayudar a la gente a hacerlo (porque ¿qué es el fracaso?)….El caso es que no me importa, en realidad volver a empezar me gusta, lo que no me gusta son las razones por las que tengo que hacerlo de vez en cuando.

Una de ellas soy yo, pero eso lo dejo para otro momento.

Otra de ellas fue la crisis, que me puso de patitas en la calle, así que me puse a escribir, y de ahí surgió una novela que publicaré en breve.

Y otro momento es este, en el que estoy siendo tratada por un cáncer de mama, y como el tema “se me alarga”, está saliendo otro libro de todo esto. Esta vez no pienso esperar ocho años para publicarlo, me lo prometo a mí misma, aunque vuelva a la vorágine de siempre y la rutina y el estrés se me coman por los pies.

¿Por qué digo yo esto?

Porque en la sesión número catorce, o quince, no lo sé, de quimioterapia, yo sólo quería ir a la doctora a decirle que por favor acabáramos ya con este proceso tan horroroso, pero al ser consciente de que aquello no era posible, me puse a escribir sobre ello y así paliar mi frustración y cansancio, y en aquella sentada aprendí que si yo tengo que acabar con este proceso tan odioso, entonces, tengo que acabar con otras cosas que empecé y nunca terminé, pero que SI me gustan. Escribir mis libros, novelas, pensamientos, etc… es una de ellas, y aquí me tienes, gracias a aquel aprendizaje que surgió escribiendo bajo los efectos de la quimioterapia.

De ahí me surge que escribir es muy terapéutico (¡Qué lista soy! Como si no lo hubieseis dicho vosotros ya quinientas veces) Así que voy a escribir tres cosas sobre el tema, más como psicóloga que como escritora, así yo misma aprenderé a conseguir ese efecto, y de paso lo comparto con vosotros.

  • Se puede escribir la historia como uno quiera: tal cual es, o cambiándola por completo, pero de manera que uno, en el fondo, sabe de qué y de quién estás hablando. Al plasmarla fuera, parte de ella, con sus emociones y otros detalles, se quedan también fuera, disminuyendo así la intensidad de nuestras emociones al recordarla.
  • Si lo que nos perturba ya pasó, la segunda opción (cambiarla por completo) es más divertida, porque se puede poner marcha esa parte creativa que todos tenemos, y que hará que además de soltar lo que queremos soltar, el resultado sea muy entretenido, además de conseguir que la visión de lo ocurrido cambie.
  • Si lo llevo a un extremo, me parece muy interesante hacer de algunas situaciones desagradables una parodia. Con ello consigo quitarle hierro en mi cabeza, y al final me resulta muy sanador y divertido.

Ahora bien, entiendo que puede que lo ocurrido sea realmente grave. En mi caso, por ahora, no ha llegado la sangre al río, pero no siempre he tenido tan claro que eso no fuese a ser así. En esos momentos no tenía ni pizca de ganas de hacer de ello una parodia, tampoco creo que ciertos temas sean para ello, en estos casos lo encaro de otra manera:

  • Una: escribir aquello que me cuesta asimilar tal y como ocurrió, pero cambiándole el final en mi historia. Puedo escribirla varias veces y buscarle finales diferentes, que aunque yo sé que no son los reales, me ayudan a asimilar lo ocurrido.
  • Dos: escribirlo sacando de todo ello lo que he aprendido. Si aún no sé qué he aprendido, dejo fluir mi relato, añado pensamientos, anécdotas que me surgen al hilo de lo que escribo, aunque me saquen del asunto inicial, y al final, como por arte de magia, llega el aprendizaje. Cuando digo aprendizaje me refiero a algo de lo que ahora soy consciente, y que antes puede que supiera de palabra, pero no en mis carnes. Todos somos expertos en decir frases bonitas, para mí no se trata de eso, se trata de aprender de verdad, de ese aprendizaje que hace que a partir de ahora te comportes de manera diferente, o lo veas todo desde otra perspectiva.