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Pequeños sorbos de “Y sis” ¿Y si…?

Hoy voy a desempolvar un escrito que le hice a una amiga que sufría de imaginarse todo tipo de finales, menos un final feliz ¿Te ha ocurrido eso alguna vez?

Para una amiga…lo primero.
Para ti, si a veces te pones un “y si”, (de cáncer…¡o no!), de sombrero.
Para mí, a ver si me aplico el cuento.

Y si…no encuentro pareja, y si…mi vida es un aburrimiento, y si…no me funciona el tratamiento.

Y si…me despiden, y si…nada vuelve a ser como antes, y si…se me extiende el cáncer.

Ojalá yo tuviera una bola de cristal, para poder decirte con la certeza con la que me puedes mirar, tan cierto y sin fallar, que todo va a ir como tú deseas, que volverás a quejarte de tu vida, de la rutina, de no ver el mar, de tener pocas vacaciones, de tu jefe y de todo lo demás…

… que todo irá genial.

Así que espero que me des permiso para poder decírtelo sin dudar, quizá no con certeza, pero sí con seguridad.

Sé que es fácil hablar, que lo que tú sientes, no lo siente nadie, ni siquiera esos que pasamos por algo similar, porque cada uno vive sus cosas a su manera, y a su forma de pensar, de sentir, de aguantar, de tirar del carro, de llorar, de reír, de bailar.

No se puede uno meter en la cabeza de otro y alegremente opinar “¡no te preocupes, esto en pan comido, ya verás: un mal año y nada más”. Eso no lo sabe nadie, esa es la verdad, pero igual que nadie sabe qué ocurrirá mañana cuando te vayas a pasear, a dormir o a trabajar.

Aunque te repito, quizá no con certeza, pero sí con seguridad, que todo irá genial.
Eso sí, no le dejes que opinen sobre tu valentía, tu miedo o tu incesante quizá. Que no insinúen que eres cobarde, que es muy fácil opinar, qué cosas tienes, que deja de pensar, que te ha dicho el médico que ya está.

Ya estará para los demás, tu batalla es tuya y de nadie más, y se terminará cuando tú lo decidas, y no cuando te digan los demás. Ni siquiera será el fin de la enfermedad el que ponga punto y final a ese sufrimiento que cada “y si” deposita en un hueco de tu cabeza, en un trozo de tu alma, en el tiempo de mirar por la ventana, en el de no hacer nada… sólo tú tienes esa capacidad, cuando despejes la cabeza, y te vuelvas a asomar a esa vida que tenías, que tienes, y tendrás.

Además, no pienses en ningún momento que cuanto más lo pienses menos ocurrirá, que no tiene conexión alguna, ni al derecho, ni al contrario, que por mucho pensarlo tampoco te salvarás (y mucho menos no lo harás). Lo harás porque así la vida lo quiere, de eso no me cabe duda, te salvarás porque estás en buenas manos, porque eres fuerte, y por muchas cosas más, que igual ni llegas a entender, ni a pensar.

Que quién sabe si (¡además!) hay alguien allá afuera alargando el hilo de tu vida por muchos años, mientras tú, a ratos, te angustias creyendo ver el final.

Y por si no lo sabías, (que yo sé que sí, porque te he visto sonreír, y así no sonríe quien lo ha olvidado), todo lo que te rodea es vida.

Hasta estos minutos que empleas en leer lo que te cuento, es vida,
ese pensamiento que se te cuela sin miramientos, que juega con tu cabeza, que hace perder la esperanza a pequeños sorbos de y sis…es vida,

y ese momento en el consigues espantarlo, para volver a respirar tranquila… es vida.

La incertidumbre es vida y el mismo hecho de no saber sobre ella misma: Si tu pareja no te engañará, que no te despedirán, o que la lluvia no mojará en tu boda el señalado día…
todo eso…

es vida.

O acaso piensas cada mañana ¿Y si me toca la lotería? ¿Y si hoy en el metro conozco al hombre de mi vida? ¿Y si encontrara debajo de un sobrero un montón de dinero? ¿Y si de tanto mirar al cielo, consigo volar?

Yo te propongo un trato: por cada y si no me curo, tienes que pensar un y si de algo que te alegraría el día seguro, y cuando acabe cada semana hagas el recuento final de con cual llegaste a atinar.

Cierra los ojos y observa la vida que te queda por vivir pasar por delante, la larga vida que te queda por andar, la que piensas caminar, y no mires nada más, que si piensas no lo pienses, entonces lo pensarás.

Agarra la maleta, que empieza el viaje, segunda parte, mejor y más emocionante ahora que sabes lo que es vivir de verdad, y no vuelvas a mirar atrás, que
TU VIDA
JAMÁS SERÁ
LO QUE DICEN TUS Y SIS QUE SERÁ.

y si cuadrado

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